Reflexología podal

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La reflexología podal o reflexoterapia de los pies son masajes en los que emplean técnicas ancestrales.  Lo más común es realizar los masajes en los pies, pero también pueden hacerse en las manos, las orejas… 

No se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde surgieron estas técnicas, pero se cree que fue en China hace miles de años. 

¿Qué es?

Estos masajes son técnicas de terapia basadas en que existe una relación directa entre las diferentes partes del cuerpo y la planta del pie. Si se masajea, se refleja de forma directa o indirecta en esas zonas. Se cree que esta conexión es a través de las vías nerviosas que conectan el pie con el sistema nervioso central. 

Estos tratamientos pueden ayudar a detectar y gestionar problemas y enfermedades de órganos, acompañados siempre de las exploraciones habituales, ya que la reflexología podal no es un tratamiento médico ni lo sustituye. 

En que consiste

La reflexología podal consiste en realizar masajes profundos y suaves, ejerciendo presión en zonas muy concretas del pie para aliviar la tensión acumulada. 

En los masajes no se requiere ningún otro instrumento que no sean las manos, acompañado de cremas o aceites que permitan masajear con mayor facilidad y fluidez. 

Estas técnicas de reflexología forman parte del conjunto de medicinas alternativas que tratan la parte física del organismo y la emocional. Este proceso ayuda a sobrellevar enfermedades y patologías; incluso, en ocasiones, la reflexología podal permite llegar al origen de esas enfermedades. 

Beneficios de la reflexología podal

Aunque parezca que es solo un simple masaje de pies, en los tratamientos de reflexología podal encontramos gran cantidad de beneficios. 

  • Sirve para tratar y prevenir problemas en la zona de los pies. 
  • Mejora la calidad de vida de la persona que lo recibe y es beneficioso para calmar el estrés y la ansiedad. 
  • Trata muchos tipos de dolencias físicas, mentales, emocionales y energéticas. 
  • Ayudan a eliminar los desechos que se acumulan en el organismo y son desintoxicantes.
  • Activa la circulación sanguínea y favorece al sistema inmunológico. 

Realizar estos masajes de manera esporádica es muy beneficioso para el paciente, ya que ayuda a sentirse mejor y mejorar su salud de manera notable, además de que puede servir para prevenir posibles problemas. 

Consejos

Es importante saber que la periodicidad para realizar los masajes dependerá de los objetivos o el problema a tratar de cada paciente, ya que, dependiendo de esos factores, cada finalidad tendrá una duración diferente. 

Aproximadamente, se debe realizar una vez al mes si se quieren prevenir posibles problemas y una vez a la semana, incluso dos, si se van a tratar problemas importantes. Aunque hay que tener en cuenta las características de cada paciente. 

También es aconsejable no realizar estos tratamientos cuando se padecen una serie de enfermedades o condiciones. 

Por ejemplo, no es adecuado realizarlo en plena crisis cuando se padecen problemas psiquiátricos como depresión, trastorno bipolar… Igual ocurre con problemas circulatorios del corazón y el cerebro, como ictus, posibilidad de infarto… Además, tampoco se debe hacer cuando se padezcan infecciones en los pies, por riesgo de extender la infección, o heridas y hematomas, porque el dolor no permitirá realizar correctamente el tratamiento. 

Si quiere realizar un tratamiento de reflexología podal, debe contactar con un especialista y darle a conocer los motivos de su interés. De esta manera, podrá conocer los métodos adecuados para cumplir sus objetivos.