Endulza la vida, eso nadie lo discute, pero el azúcar tiene, como todos sabemos, efectos nocivos que se pueden traducir en aumento de peso, trastornos metabólicos, problemas dentales… Y ahí no se acaba la cosa, porque este dulce condimento también afecta negativamente a la piel y es un pase directo hacia su envejecimiento prematuro. 

ENVEJECIMIENTO PREMATURO El consumo excesivo de azúcar acelera el envejecimiento y ralentiza el proceso de regeneración cutánea.

FLACIDEZ El azúcar se adhiere a las proteínas de la sangre, formando nuevas moléculas, llamadas productos finales de glicación avanzada (GAFs). Este proceso daña el colágeno y la elastina, provocando la aparición de flacidez y la formación de arrugas.

DAÑO SOÑAR Los GAFs resultantes de la glicación desactivan las enzimas antioxidantes naturales, dejando la piel mucho más expuesta al daño solar. Así pues, especialmente en verano es recomendable evitar al máximo el azúcar.

ACNÉ El azúcar favorece la inflamación de la piel y en algunas personas, independientemente de su edad, esto puede desencadenar brotes de acné.

¿Qué ocurre con los azúcares añadidos?

Se añaden durante el proceso de manufacturación de alimentos y bebidas, y sus efectos sobre la piel son los mismos que los del azúcar convencional. 

Otra razón que los hace poco recomendables es que implican un aporte extra de azúcares, que en gran medida no necesitamos, y además aumentan el consumo calórico. Los alimentos y bebidas con azúcares añadidos no deberían representar más del 5% de las calorías diarias.

 La trampa de los edulcorantes Los efectos de los edulcorantes están menos probados, pero se sabe que estos azúcares artificiales también dañan la piel. En muchos casos además, como ocurre con el aspartamo, provocan un efecto rebote que aumenta el deseo de consumir carbohidratos.

Alimentación que evita el envejecimiento prematuro

Como ya sabemos, una alimentación adecuada es fundamental para cuidar nuestra piel. De hecho, recuerda que es tan importante como someterse a tratamientos médico-estéticos o aplicarse cremas para combatir los efectos del envejecimiento.

La edad, los factores medioambientales o los cambios hormonales no se pueden controlar, pero tu nutrición sí. Así que, sigue una dieta sana y saludable baja en azúcar que limite: 

  • El consumo de azúcares: dulces, cereales para el desayuno, zumos envasados, alimentos procesados (aunque sean salados), bebidas gaseosas o refrescos, salsas y bebidas alcohólicas.
  • Los alimentos ricos en AGEs: harinas refinadas, bollería horneada, galletas, té y café torrefacto.
  • Lo más recomendable es evitar los platos preparados, ya los procesos de horneado y tostado industriales generan AGEs. En su lugar, toma frutas y verduras, carbohidratos y grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva y los frutos secos para ingerir proteínas que permitan regenerar el colágeno. Asimismo, siempre que puedas, opta por cocinar a baja temperatura o al vapor.
  • Por otro lado, debes tener en cuenta que no es saludable que elimines por completo el azúcar o los carbohidratos de tu dieta. Los azúcares naturales, como la glucosa, la fructosa (que se encuentran en las frutas) y la lactosa (en los productos lácteos), actúan como fuentes de energía para el cuerpo y son también necesarios.
  • Vitaminas para rejuvenecer la piel.
  • Además de reducir el consumo de azúcares, una ingesta adecuada de vitamina A, B y C ayuda a contrarrestar el daño oxidativo de los radicales libres y a favorecer la fabricación de colágeno.
  • Vitamina C como antiedad.
  • Una dieta rica en antioxidantes protege del envejecimiento prematuro de la piel. El brócoli, sin duda, es uno de los mejores antioxidantes que existen. Es rico en vitamina C y contiene isotiocianatos y compuestos azufrados con propiedades anticancerígenas. 
  • El tomate también contiene un poderoso antioxidante llamado licopeno, que además protege la piel del daño producido por los rayos solares, y refuerza el sistema inmunitario.
  • Vitamina A y B para la regeneración celular.
  • La vitamina A y el betacaroteno intervienen en el proceso de renovación celular y si hay carencia, el cutis se vuelve seco y áspero. Para evitarlo toma a diario frutas y verduras, como zanahorias, espinacas, calabaza, mango, melocotón…
  • La vitamina B también es importante para que la piel se regenere. Las mejores fuentes son la carne, los vegetales de hoja verde, los huevos, las legumbres, los cereales integrales, los lácteos y los frutos secos.
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